martes, 6 de marzo de 2012

La filosofía que le gusta a la gente II


La crítica no es nada y no dice nada mientras se contente con decir: la verdadera moral se burla de la moral. La crítica no habrá hecho nada mientras no haya alcanzado a la propia verdad, al verdadero conocimiento, a la auténtica moral, a la verdadera religión. Siempre que Nietzsche denuncia la virtud, lo que denuncia no son las falsas virtudes, ni los que se sirven de la virtud como de una máscara. Es la propia virtud en sí misma, es decir: la pequeñez de la verdadera virtud, la increíble mediocridad de la verdadera moral, la bajeza de sus auténticos valores. (...) Mientras critiquemos la falsa moral o la falsa religión, seremos sólo pobres críticos, la oposición de su majestad, tristes apologistas. Es una crítica de juez de paz. Criticamos a los pretendientes, condenamos las usurpaciones de dominios, pero los propios dominios nos parecen sagrados. Sucede lo mismo con el conocimiento: una crítica digna de este nombre no debe dirigirse al pseudoconocimiento de lo incognoscible, sino en primer lugar al verdadero conocimiento de lo que puede ser conocido. Por eso, Nietzsche, en este campo como en los demás, cree haber hallado el único principio posible para una crítica total en lo que denomina su "perspectivismo". No existe ni el hecho ni el fenómeno moral, sino una interpretación moral de los fenómenos. No hay ilusiones del conocimiento, sino que el propio conocimiento es una ilusión: el conocimiento es un error, aún peor, una falsificación.

Gilles Deleuze. 1971. Nietzsche y la filosofía.