La trasnochada que me pegué la semana
pasada fue muy violenta, lo suficiente como para imaginar una voz en
off que me cagaba a pedo así cuando ingresé a casa poco antes de
las 0800, sobrio y sin haber dormido más tiempo que el que tarda la
K en ir hasta Echesortu desde el centro. De la cantidad y la calidad de
los minutos de descanso no se puede decir nada relevante, apenas que
se me ocurrió descarrilar en un día hábil y conseguí un asiento
individual para pegarle unos cuantos cabezazos al vidrio mientras el
bondi se llenaba de gente que estaba yendo a fumarse el pegote y la
soledad agobiante de los días laborales de verano, cosa que a mí me
esperaba con el rigor inexorable de un “Lo que viene” en Fútbol
de Primera. Pero viví para contarlo porque soy un pelotudo que
atrasa diez años y recordó que le gustaba escribir cosas para
subirlas a un blog.