viernes, 14 de septiembre de 2012

Uruguayismo

Camping

Por no ser un adepto al faveo, armar esta porquería me demandó aproximadamente un tiempo 10 veces mayor que el que hubiera necesitado si ya estuviera más adiestrado en ese fino arte de pegar estrellitas. En fin, algo para pensar (?).

Después de scrollear unos 2.000 tweets (sin exagerar) y repetir el procedimiento tres veces por culpa de mi inoperancia para lidiar con Storify, conseguí compilar las definiciones de El Niño Rodríguez y los conceptos de otros notables sobre el fenómeno del uruguayismo. Resultan particularmente valiosos los aportes que revelan las conexiones con otras tendencias como el freeganismo y queda pendiente el análisis de las diferencias con el brasilerismo ¿Es éste último apenas la versión menemista o un sentimiento diferente que subsiste, desplazado, en la actualidad?

jueves, 17 de mayo de 2012

Fortuna era la de antes

Título alternativo: "De cómo vas leyendo y rescatás frases hasta que tenés marcado casi todo el capítulo de un libro". Mención de honor para la definición que aparece al final, sobre el trato que merece la diosa en cuestión. Qué época (?).

XXV. Cuál es el poder de la fortuna en las cosas humanas y cómo hay que enfrentarse a ella.

No se oculta a mis ojos que muchos han creído y creen que las cosas del mundo están hasta tal punto gobernadas por la fortuna y por Dios, que los hombres con su inteligencia no pueden modificarlas ni corregirlas; y por eso se podía creer que no vale la pena esforzarse mucho en las cosas, sino más bien dejarse llevar por el destino. Esta opinión se ha extendido mucho en nuestra época, a causa de la gran mudanza de cosas que se han visto y se ven cada día, más allá de cualquier conjetura humana. Yo mismo, pensando en ello, me he inclinado algunas veces, en parte, hacia esta opinión general. No obstante, puesto que nuestro libre albedrío está aun presente, creo que quizá es verdad que la fortuna es árbitro de la mitad de nuestras acciones, pero que también es cierto que nos deja gobernar la otra mitad a nosotros. Y la comparo a uno de esos ríos impetuosos que cuando se enfurecen inundan las llanuras, destrozan árboles y edificios, se llevan la tierra de aquí para dejarla allá; todos les huyen, todos ceden a su furia sin poder oponerles resistencia alguna. Y aunque sea así, nada impide que los hombres, en tiempos de paz, puedan tomar previsiones, o con diques o con márgenes, de manera que en las crecidas posteriores o bien sigan por un canal o bien su ímpetu no sea ya ni tan incontrolado ni tan peligroso. Lo mismo ocurre con la fortuna, que demuestra su fuerza allí donde no hay una virtud preparada capaz de resistírsele; y así dirige sus ímpetus hacia donde sabe que no se han hecho ni márgenes ni diques que puedan contenerla. Y si observáis atentamente Italia, que es la sede de todos estos cambios y la que los ha suscitado, veréis que es un campo sin diques y sin protección alguna; porque si estuviera protegida por una adecuada virtud, como Alemania, España o Francia, esta crecida no habría provocado tales trastornos, o ni siquiera se hubiera producido.

martes, 6 de marzo de 2012

La filosofía que le gusta a la gente II


La crítica no es nada y no dice nada mientras se contente con decir: la verdadera moral se burla de la moral. La crítica no habrá hecho nada mientras no haya alcanzado a la propia verdad, al verdadero conocimiento, a la auténtica moral, a la verdadera religión. Siempre que Nietzsche denuncia la virtud, lo que denuncia no son las falsas virtudes, ni los que se sirven de la virtud como de una máscara. Es la propia virtud en sí misma, es decir: la pequeñez de la verdadera virtud, la increíble mediocridad de la verdadera moral, la bajeza de sus auténticos valores. (...) Mientras critiquemos la falsa moral o la falsa religión, seremos sólo pobres críticos, la oposición de su majestad, tristes apologistas. Es una crítica de juez de paz. Criticamos a los pretendientes, condenamos las usurpaciones de dominios, pero los propios dominios nos parecen sagrados. Sucede lo mismo con el conocimiento: una crítica digna de este nombre no debe dirigirse al pseudoconocimiento de lo incognoscible, sino en primer lugar al verdadero conocimiento de lo que puede ser conocido. Por eso, Nietzsche, en este campo como en los demás, cree haber hallado el único principio posible para una crítica total en lo que denomina su "perspectivismo". No existe ni el hecho ni el fenómeno moral, sino una interpretación moral de los fenómenos. No hay ilusiones del conocimiento, sino que el propio conocimiento es una ilusión: el conocimiento es un error, aún peor, una falsificación.

Gilles Deleuze. 1971. Nietzsche y la filosofía.

miércoles, 8 de febrero de 2012

L.A.S.



He aquí otro de esos días que no borrás de la memoria. Pasarán dos, diez o más, y charlando con otra persona vas a ver que te acordás cómo te enteraste, dónde estabas, con quién, qué fue lo primero que dijiste y demás. Como cuando tiraron las Torres Gemelas, cuando el granizo hizo mierda buena parte de Rosario (15 de noviembre de 2006, tarde zarpada si las hubo acá) o cuando falleció Néstor Kirchner, yo sé que no me voy a olvidar de que hoy se murió Luis Alberto Spinetta.

lunes, 2 de enero de 2012

Horas de llegar

“¿Estas son...?”. Frase horrenda, prólogo de reprimenda, chicana de dos mangos. No hay circunstancia que justifique el continuar usando una expresión semejante para iniciar un bardo conyugal, fraternal o paternal.

La trasnochada que me pegué la semana pasada fue muy violenta, lo suficiente como para imaginar una voz en off que me cagaba a pedo así cuando ingresé a casa poco antes de las 0800, sobrio y sin haber dormido más tiempo que el que tarda la K en ir hasta Echesortu desde el centro. De la cantidad y la calidad de los minutos de descanso no se puede decir nada relevante, apenas que se me ocurrió descarrilar en un día hábil y conseguí un asiento individual para pegarle unos cuantos cabezazos al vidrio mientras el bondi se llenaba de gente que estaba yendo a fumarse el pegote y la soledad agobiante de los días laborales de verano, cosa que a mí me esperaba con el rigor inexorable de un “Lo que viene” en Fútbol de Primera. Pero viví para contarlo porque soy un pelotudo que atrasa diez años y recordó que le gustaba escribir cosas para subirlas a un blog.