El mes pasado se estrenó a nivel mundial “Pearl Jam Twenty”, el documental que Cameron Crowe dirigió y produjo sobre la historia de la banda. La película es el ítem estelar dentro de la lista de lanzamientos que el grupo viene realizando con motivo de su vigésimo aniversario, incluyendo el disco “Live on ten legs” y nuevas versiones de “Vs.” (1993) y “Vitalogy” (1994), al estilo de lo que hicieron en 2009 con el box set del celebérrimo “Ten” (1991).
La movida en torno a PJ20 consistió en hacer proyecciones en distintos países, entre los cuales también apareció Argentina. La cadena Showcase le hizo un lugarcito en la cartelera de sus cines durante la tercera semana de septiembre. En el caso de Rosario hubo una función el martes 20 y un par más tanto para el viernes 23 como para el sábado 24. La oferta era escasa, acorde al hecho de que, más allá de las intenciones de las distribuidoras diversificar para atraer nuevo público y el incremento reciente de producciones relacionadas, los documentales sobre bandas de rock no son blockbusters (los que vienen pisando más fuerte acaso sean los films sobre shows en vivo). A eso hay que sumarle que las pocas personas interesadas no son precisamente las que tienen como primera opción pagar más de 30 pesos para meterse en una sala donde la gente tiene tanto interés por ver la historia de un artista como por evitar que el queso de los nachos le manche la ropa o tocar una teta antes de que larguen los créditos. No, señor, para eso inventamos Internet.
Having said that... No todos los días tenés la oportunidad de ir a una sala que seguro estará casi desierta y acomodarte para disfrutar de una película sobre una de tus bandas favoritas con imagen y sonido a todo culor. Semejante pronóstico fue irresistible para la decena de espectadores que decidimos sin consenso previo iniciar nuestro reventón de sábado por la noche copando una de las salas del Showcase Rosario para ver el fugaz paso de Pearl Jam por la pantalla grande.
PJ20 tiene como principal atractivo la cantidad de material en video que reúne y saca a la luz con motivo de su vigésimo aniversario. Tratándose de una banda con tanta alergia a los medios como Pearl Jam, no hacía falta apostar a una narrativa original, un gran despliegue técnico o una serie de frases polémicas para cautivar a los fanáticos. Con Vedder y compañía la cosa es más fácil y difícil a la vez: sólo hace falta ponerlos delante de la cámara y que hablen. Quienes no sean muy seguidores o simplemente les interese la música del grupo van a encontrar la explicación sobre el valor de esta simple tarea en el mismo documental, ya que es uno de los aspectos sobre los cuales Crowe decidió enfocarse. Claro, hay algún que otro momento en el que el bueno de Cameron se mete demasiado en la pantalla para marcar que tiene una amistad de larga data con Stone, Jeff y el resto, pero es un precio que vale la pena pagar para ver las filmaciones inéditas y a los mano a mano que el tipo consiguió montar para contar la historia oficial, justamente gracias a esa relación que tiene con los muchachos de Seattle.
Buena parte de la película transcurre como si fuera un Behind the Music, respetando la cronología y apelando a una lista bastante escueta de celebrities rockeras que participan de una u otra forma. Chris Cornell es la gran estrella invitada para contar la historia -casi- desde adentro. El señor Neil Young tiene su justo lugar, casi como un tributo; el Yoda de Pearl Jam en el camino de la Fuerza. Inevitablemente, también aparece el difunto Cobain para recordar el fracaso de la maniobra mediática que a principios de los 90 buscaba plantear a uno y otro (Kurt y Ed) como grupos (líderes) opuestos dentro de lo que podía significar el rock alternativo.
Pero esta estructura convencional no está por encima de lo escrito anteriormente. PJ20 habla de una banda celosa de su privacidad, reacia a dejarse retratar y exponerse grupal o individualmente delante de una cámara o un micrófono; tal vez eso sea lo único que la diferencia del resto de los rockumentaries.
En el abordaje de los “personajes”, Crowe no se dejó tentar -o quizás no lo dejaron, quién sabe- por la posibilidad de centrarse en la figura de Vedder, de por sí irresistible para cualquier director, tanto por tratarse del cantante y compositor como por lo que se sabe y se ignora de su historia personal antes y después de Pearl Jam. Si bien tiene tantos minutos en pantalla como Jeff Ament y Stone Gossard, las escenas dedicadas a Ed son las más interesantes y de hecho le permiten subsistir con un rol estelar dentro de una historia que se esfuerza en rescatar al grupo por encima de los líderes. Ya sea en una de sus performances suicidas cuando era joven, trepando hasta lo más alto de la estructura del escenario en pleno recital, o bien rememorando al detalle las historias detrás de canciones como “Release” y “Daughter”, el tipo se impone por su propio peso (cinematográfico).
Hay muchos momentos íntimos en video y anécdotas, como no podía ser de otra manera. A su vez, el repertorio musical brilla por un par de rarezas que superan a la de Vedder y Cornell compartiendo Temple of the Dog, los demos y las versiones preliminares de los primeros hits de Pearl Jam. Si usted no anda con ganas o tiempo de sentarse a ver PJ20 una vez que aparezca en su tracker o videoclub amigo, la banda sonora de la película (CD doble) ya está disponible y es una muy buena opción.
En sí el documental es bastante completo, excepto por el pequeño detalle de que la historia de la banda muere -valga la expresión- con el incidente de Roskilde, dejando de lado casi todo lo referido a la segunda década (o sea, la mitad posterior de la carrera) de Pearl Jam. Este dato es el más significativo dentro lo que se puede analizar sin que entren a jugar los gustos musicales personales a la hora de valorar la película. De este lado de la pantalla habrá que ver si esto habla de su lugar actual dentro de la escena del rock, si sólo sobrevivieron a los 90 o si hay algo más que valga la pena. Del otro lado, el mensaje es conciso: “Nos recuperamos y seguimos haciendo música juntos. Nos interesa ayudar al mundo. We are a happy family. The end”.

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