jueves, 8 de septiembre de 2011

Chat

Todos tenemos momentos en que necesitamos ventilar, destilar o explotar, que en definitiva me parece el término más adecuado para evitar bastardear el profundo y complejo significado que un ejército de psicólogos ha construido en torno a la palabra catarsis.

Esta mediocre introducción sólo fue incluida para tratar de rescatar esa necesidad imperiosa de rearmarme de paciencia, la cual me invade cada vez que Sergio me engancha en el Messenger para molestarme. Así se ve de mi lado, claro; si le preguntás a él creo que no tiene ni la más remota idea de lo irritante que es. Como suele suceder con esta clase especial de personas intratables que nunca recibieron sanción o notificación alguna sobre su desagradable falta de criterio para la interacción con otros humanos, esto opera potenciando y deformando aún más la valoración negativa sobre el personaje que aparece -ventana de chat mediante- en la pantalla.

Lo cierto es que Sergio sigue calificando como amigo, así que tengo mi cuota de responsabilidad en la creación del monstruo como para no seguir disecándolo sin que me aplaste la contraofensiva de y por qué no lo mandás a la mierda.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Mis pronósticos

Después de mucho tiempo vuelvo a sentarme delante de la computadora para escribir algo. La bitácora vuelve en este momento y no es una casualidad. Nada lo es. El motivo de que surja ahora o, mejor dicho, hace un par de horas, todavía no está del todo claro, lo cual implica que este texto es un camino de vuelta para desenmarañar el asunto. Pero no es sólo eso. O sí. Veremos.

Este sábado probablemente haya sido el más árido de los últimos años de mi vida. Porque si no, ¿cómo se explica la existencia de estas líneas? De laburo ni hablar, tenía algunos apuntes que estudiar pero ninguno era urgente, los chicos andaban enfrascados en andá a saber qué cosa, tampoco tenía intención de averiguarlo. Mi hermano apareció después del almuerzo y me invitó a jugar al fútbol en el parque. A mí me sabía a nada y se lo dije de repente, tal como lo escribo ahora, salvando el tiempo verbal. Me escuchó y me miró con cara de estar frente a un boludo importante. Yo no pensaba cuestionárselo, así que me fui a dormir lasiesta.

No sé qué soñé, pero recuerdo que me levanté alterado, con la cabeza turbia. Según el teléfono eran las 15:15. “Todavía me puedo rescatar”, pensé. Levanté la persiana y la pieza se llenó de sol, el cielo estaba despejado a pesar de que han pronosticado lluvia, tormenta y demases para este domingo. Igual, eso iba a pasar mañana. Entonces estaba todo dado para concretar, todavía se podía. Me levanté y puse el agua para el mate.

Cuatro años

Cuatro años y 21 días, para ser preciso.

No voy a hacer el racconto de todo lo que le pasó a nuestro héroe en las temporadas anteriores. Tampoco voy a transmitir el especial previo al inicio de una nueva porque no está confirmado que la misma este arrancando hoy.



Habiendo constatado el paso del tiempo mediante una mirada hacia atrás, ahora parece adecuado no colgarse, dar media vuelta y preguntar ahora qué. Después, intentar avanzar. Es probable que el sitio resucite en estos próximos días y haya algunos cambios (además de los que ya fueron introducidos). No obstante, todavía no puedo afirmar que durará.

Endemientras... no cambie de canal (?).