martes, 12 de julio de 2005

Toda historia tiene un comienzo...

...y todo blog también.

Esta es una de las tantas malas ideas que he tenido. A diferencia de sus hermanas menos afortunadas, floreció merced a la facilidad de llevarla a cabo y a la ingenua esperanza de poder encontrarle la vuelta a esto de escribir donde cualquiera puede escribir. Espero encontrar un hilo conductor a lo largo de lo que haga (¡frase absolutamente extrapolable!) y dilucidar exactamente qué me terminó de convencer para abrir el blog.

No es tan sencillo como parece. Un blog es un espacio que cualquiera puede tener, al igual que un fotolog y demás mierdas de la familia log. Los defensores de la libre expresión dirán que es todo un logro, auspiciado por la revolución tecnológica y "la maravilla de Lainterné". Estando a favor de la libre expresión, me permito decir que Lainterné es tan maravillosa como alienante.

No puedo sonreír al ver la cantidad de gente que tiene estos espacios y los emplea como bitácoras (gráficas, textuales e imagino que próximamente audiovisuales) de sus vidas. "Hacete uno, total es gratis", "Pasá y firmame" y otras varias frases vomitivas surgieron en diálogo ("cyberdiálogo", debo aclarar) con algunos de ellos. Asusta ver cómo muchos derraman sin vacilar sus peripecias y emociones de cada día en fotos y palabras. Diarios íntimos de diverso calibre emocional e intelectual al alcance de quien no tenga nada mejor que hacer y una computadora en frente. Eso sí, son gratis. O lo que es lo mismo, nuestra privacidad ya no vale nada.

Quien quiera discutir el éxito que han tenido estos engendros, principalmente los flogs, (apócope de fotolog, para los legos en la materia) simplemente dirija su atención al megaemporio de M$N Spaces. Los muchachos no se despeinaron y al instante sacaron un ofertón: poné tus fotos acá, poné tus escritos acá, poné tu vida acá, poneTE acá. YA. Sólo necesitás tu cuenta de cliente y ya podés empezar a despedirte de tu privacidad. Harás nuevos y mejores amigos (cyberamigos, ¿no son, acaso, los mejores?). La soledad será cosa del pasado.

Ja...ja...ja. La soledad está más presente que nunca. Maquillada con los bellísimos y variados colores que tiene la polvera de Lainterné para ofrecer. Estos lugarejos son la última novedad en contacto virtual, primos lejanos de los primeros clientes de mensajería y chatrooms. Estamos más comunicados para sentirnos menos solos. Increíble pero real, si se cambia el orden de los factores en la frase, el resultado es aún más impactante: nos sentimos menos solos mientras más comunicados estamos.

Si a esta altura no se suicidó, ha pasado la prueba. Si en lugar de eso quiere matarme, también. Si pensó en lo contradictorio de despotricar contra un medio a través del mismo, tiene razón. Ahora cállese y no lo ande gritando, carajo. Esta mala idea acaba de nacer y necesita descansar.

No hay comentarios.: