miércoles 8 de febrero de 2012

L.A.S.



He aquí otro de esos días que no borrás de la memoria. Pasarán dos, diez o más, y charlando con otra persona vas a ver que te acordás cómo te enteraste, dónde estabas, con quién, qué fue lo primero que dijiste y demás. Como cuando tiraron las Torres Gemelas, cuando el granizo hizo mierda buena parte de Rosario (15 de noviembre de 2006, tarde zarpada si las hubo acá) o cuando falleció Néstor Kirchner, yo sé que no me voy a olvidar de que hoy se murió Luis Alberto Spinetta.

lunes 2 de enero de 2012

Horas de llegar


“¿Estas son...?”. Frase horrenda, prólogo de reprimenda, chicana de dos mangos. No hay circunstancia que justifique el continuar usando una expresión semejante para iniciar un bardo conyugal, fraternal o paternal.

La trasnochada que me pegué la semana pasada fue muy violenta, lo suficiente como para imaginar una voz en off que me cagaba a pedo así cuando ingresé a casa poco antes de las 0800, sobrio y sin haber dormido más tiempo que el que tarda la K ir hasta Echesortu desde el centro. De la cantidad y la calidad de los minutos de descanso no se puede decir nada relevante, apenas que se me ocurrió descarrilar en un día hábil y conseguí un asiento individual para pegarle unos cuantos cabezazos al vidrio mientras el bondi se llenaba de gente que estaba yendo a fumarse el pegote y la soledad agobiante de los días laborales de verano, cosa que a mí me esperaba con el rigor inexorable de un “Lo que viene” en Fútbol de Primera. Pero viví para contarlo porque soy un pelotudo que atrasa diez años y recordó que le gustaba escribir cosas para subirlas a un blog.

lunes 24 de octubre de 2011

La filosofía que le gusta a la gente (?)



"Si espero, seguramente estoy triste ¡Oh, la espera! ¿No es un recurso fundamental de la tristeza? Cada vez que espero, estoy hecho, me entristezco. Jamás esperen. No hay que esperar nada. Spinoza también ha dicho cosas sobre eso ¡No tengan esperanza! Al mismo tiempo, Spinoza es lo contrario de un mundo desesperado. Pero en la esperanza encontrarán siempre un núcleo de tristeza, la conjura de la tristeza. La alegría de la esperanza es una artimaña de la tristeza, es decir, se trata de la mala alegría".

Gilles Deleuze. 1981. En medio de Spinoza.